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domingo, 26 de diciembre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
jueves, 19 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
martes, 10 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
Presa Picachos y el Corrido que Canta Julio Preciado Sobre el Movimiento
El alcalde escucha el corrido del movimiento de la Presa Picachos que compuso Hortencia Gutierrez
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viernes, 4 de septiembre de 2009
Marchan al Aeropuerto Comuneros de Presa Picachos

Irene Sánchez
Corresponsal
Mazatlán, Sinaloa a 5 agosto 2009. Mientras, unos 50 policías federales impidieron a 300 comuneros afectados por la construcción de la presa Picachos ingresar al aeropuerto internacional de Mazatlán, donde pretendían realizar una manifestación por el incumplimiento de acuerdos con el gobierno estatal para reanudar los pagos de indemnizaciones, entrega de viviendas con servicios y en condiciones de ser habitadas, y construcción de caminos y accesos a las nuevas comunidades.Encabezados por los dirigentes Octavio Atilano Román y Rosario Alapizco, los comuneros reclamaron durante tres horas a los policías, quienes ya estaban apostados en la entrada de la terminal aérea.Los manifestantes buscaron pasar por un parque colindante con el edificio de la Policía Federal y fueron perseguidos por los efectivos de dicha corporación.
http://www.jornada.unam.mx/2009/08/06/index.php?section=estados&article=034n1est
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miércoles, 2 de septiembre de 2009
Albergues Seguros Para los Pueblos Afectados por Presa
Compañeras y compañeros diputados:
MEDIDAS A TIEMPO. Los pueblos afectados por la construcción de la presa picachos viven el riesgo de inundaciones. Este Congreso no puede callar ante estos riesgos debido a la llegada del tiempo de lluvias, cargada ya de tormentas y huracanes. La gente de estos pueblos sigue en las comunidades ubicadas en lo que será el vaso de la presa, porque el gobierno no ha cumplido con la construcción de las casas y los servicios de las nuevas comunidades. El riesgo es latente.
Fuentes del gobierno han anunciado que todo está listo, la gente afectada sabe y denuncia que no es verdad, denuncian que la realidad es otra, dados los atrasos los pueblos calculan que los nuevos asentamientos estarán listos para ser habitados en tres meses; o sea, se trata, para la gente, que los pueblos nuevos se entreguen en los términos y condiciones que fueron firmadas. Pero no se trata hoy de entrar a esta polémica, hoy de lo que se trata es de prevenir desgracias ante eventuales inundaciones. Se trata de que a la gente se le garanticen albergues seguros ya que al no estar concluidas las casas nuevas, estas no serían la alternativa para resguardarles.
ATENTAMENTE
Culiacán, Sin., a 25 de junio de 2009.
DIP. GRACIELA DOMINGUEZ NAVA
Culiacán, Sin., a 25 de junio de 2009.
DIP. GRACIELA DOMINGUEZ NAVA
Diario de los Debates
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El Diálogo Siempre que el Gobierno Cumpla a Las Comunidades Afectadas por Presa

El uso de la fuerza militar en los asuntos sociales y políticos
atenta contra la democracia y agravia al pueblo;
significa un retroceso en la historia.
Representa la negación absoluta de los derechos humanos.
atenta contra la democracia y agravia al pueblo;
significa un retroceso en la historia.
Representa la negación absoluta de los derechos humanos.
De nueva cuenta trataré el caso de los pueblos afectados por la presa picachos; de nueva cuenta la situación demanda respuestas rápidas por los poderes Ejecutivo y Legislativo del estado de Sinaloa. Pero antes permítanme compartir con esta asamblea un asunto de suma importancia política para el país y Latinoamérica: el golpe militar en Honduras.
Nunca la fuerza militar y policiaca para resolver los conflictos sociales y políticos. Desde esta tribuna en tanto el más elevado foro del pueblo de Sinaloa, dejo asentada mi opinión y rechazo al golpe militar en Honduras. Atrás quedaron los regímenes militares como forma de gobierno.
AFECTADOS DE LA PRESA PICACHOS.
Volviendo a nuestro suelo. Hablemos de los pueblos afectados por la construcción de la presa picachos. La semana pasada este Congreso atinadamente emitió un punto de acuerdo con carácter urgente ante la amenaza de inundaciones a los pueblos afectados por la construcción de dicha presa, demandando albergues seguros en tanto las casas de los nuevos asentamientos no están concluidas.
Mientras tanto las intimidaciones no se hicieron esperar.
El ejército realizó cateos en los seis pueblos afectados, desde el sábado 27 se iniciaron estas incursiones de soldados en las comunidades de San Marcos, Puerta de San Marcos, Las Iguanas, El Placer, Casas Viejas y Copales. Los patrullajes y cateos del ejército son hechos fehacientes de intimidación y presión para la gente. No sólo le han quitado su patrimonio a la población, sino también sus espacios, sus historias, sus recuerdos; ahora también, con soldados y armas se intimida a los pueblos.
Cerrar el túnel de la cortina es obligar el desalojo de los pueblos.
Cerrar el túnel de la cortina es obligar el desalojo de los pueblos.
ATENTAMENTE
Culiacán, Sin., a 30 de junio de 2009.
DIP. GRACIELA DOMINGUEZ NAVA
GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRD.
Diario de los Debate sesion 30 junio
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Los Muertos Que Se Pasean
José A. Ríos Rojo
Los pueblos que desaparecerán con la presa Picachos tienen varias centurias de antigüedad, con muy arraigadas sus tradiciones, don Eustaquio Buelna habla de ellos en su obra Compendio Histórico y Geográfico y Estadístico (1877): Nos dice que la Municipalidad de la Noria tiene una población, con 1578; Puerta San Marcos, con 1,209; y Quelite, con 1,387. Las celadurías de la Noria son seis: San Marcos, Juantillos, Placer, Zapote, Tecomate y Metates.
Hoy estos pueblos están en lucha. Sus casas quedarán inundadas por la Presa Picachos. Están molestos, se sienten engañados, los compromisos no se cumplen y sus tradiciones son violadas, no existen para los funcionarios del gobierno estatal. Hay falta de sensibilidad. “GOBIERNO BANDIDO” dicen en sus mantas de protesta, yo diría, y además, insensible.
Cómo es posible que se juegue con los sentimientos de la gente, con una ancestral tradición de enterrar a los muertos, de tener su panteón, un lugar donde rezarles.
Algunas de las construcciones más gigantescas, lo mismo que algunas de las obras de arte más espléndidas y extravagantes y algunos de los rituales más complejos se han consagrado al entierro, al alojamiento y al equipamiento de los muertos, como una preparación al viaje del alma más allá de la tumba. Ya por el año 50,000 a.C. el hombre de Neandertal enterraba a sus muertos con flores, y por el año 7,000 a.C. florecía en Jericó un refinado culto a los antepasados. Nos quedamos asombrados al contemplar las pirámides de los faraones de Giza, el gigantesco montículo funerario de Silbury Hill, la imponente tumba piramidal de la selva chapaneca en Palenque. Los museos de todo el mundo se hallan repletos de accesorios funerarios.
Esa creencia persistente y universal en una vida después de la muerte es un fenómeno muy extraño. Es como si la parte racional del cerebro hiciera al hombre único en cuanto a su conciencia de que el único hecho inevitable de su vida es la muerte. Y sin embargo, en un nivel más profundo de conciencia la parte del cerebro más intuitiva no puede aceptar la inevitabilidad de la extinción del sujeto y de aquellos a quienes está vinculado. Por ello el individuo postula la existencia del alma como una entidad que habrá de permanecer después de su descomposición física. Casi de la impresión de que por medio millón de años ambas partes del cerebro hubieran sostenido una guerra irreconciliable entre sí, cada una rehusando aceptar la s conclusiones de la otra.
Hoy vemos que ni en eso se les ha cumplido a los habitantes de estos pueblos, no se le ha construido un panteón para el traslado de sus antepasados; exhiben en los lugares públicos restos de osamentas de sus seres queridos, de sus antepasados.
Como dice Pedro Brito: La dolorosa realidad en que se encuentran es que deberán abandonar sus casas, sus iglesias, sus panteones, sus frondosos árboles, sus escuelas, sus campos de labranza y todos los espacios simbólicos de su identidad territorial para irse a vivir, ahora a la fuerza, empujados por los policías, a los improvisados pueblos que el Gobierno les ha construido como compensación por quitarles sus tierras; deben irse a meter a los reducidos espacios de los pies de casa que las autoridades les ofrecen, por cierto, todavía con problemas de acceso a los servicios públicos básicos y en medio de un paisaje rural que les es hostil, muy diferente al que todavía mantienen en sus pueblos originales, los que deberán dejar de manera definitiva para que los inunde el agua de la presa.
Se quedarán sin su terruño, sin su matria, sin su pequeño mundo, sin sus tierras, sin sus muertos.
Los muertos que se pasean, dejémoslos descansar, constrúyasele un panteón.
Hoy estos pueblos están en lucha. Sus casas quedarán inundadas por la Presa Picachos. Están molestos, se sienten engañados, los compromisos no se cumplen y sus tradiciones son violadas, no existen para los funcionarios del gobierno estatal. Hay falta de sensibilidad. “GOBIERNO BANDIDO” dicen en sus mantas de protesta, yo diría, y además, insensible.
Cómo es posible que se juegue con los sentimientos de la gente, con una ancestral tradición de enterrar a los muertos, de tener su panteón, un lugar donde rezarles.
Algunas de las construcciones más gigantescas, lo mismo que algunas de las obras de arte más espléndidas y extravagantes y algunos de los rituales más complejos se han consagrado al entierro, al alojamiento y al equipamiento de los muertos, como una preparación al viaje del alma más allá de la tumba. Ya por el año 50,000 a.C. el hombre de Neandertal enterraba a sus muertos con flores, y por el año 7,000 a.C. florecía en Jericó un refinado culto a los antepasados. Nos quedamos asombrados al contemplar las pirámides de los faraones de Giza, el gigantesco montículo funerario de Silbury Hill, la imponente tumba piramidal de la selva chapaneca en Palenque. Los museos de todo el mundo se hallan repletos de accesorios funerarios.
Esa creencia persistente y universal en una vida después de la muerte es un fenómeno muy extraño. Es como si la parte racional del cerebro hiciera al hombre único en cuanto a su conciencia de que el único hecho inevitable de su vida es la muerte. Y sin embargo, en un nivel más profundo de conciencia la parte del cerebro más intuitiva no puede aceptar la inevitabilidad de la extinción del sujeto y de aquellos a quienes está vinculado. Por ello el individuo postula la existencia del alma como una entidad que habrá de permanecer después de su descomposición física. Casi de la impresión de que por medio millón de años ambas partes del cerebro hubieran sostenido una guerra irreconciliable entre sí, cada una rehusando aceptar la s conclusiones de la otra.
Hoy vemos que ni en eso se les ha cumplido a los habitantes de estos pueblos, no se le ha construido un panteón para el traslado de sus antepasados; exhiben en los lugares públicos restos de osamentas de sus seres queridos, de sus antepasados.
Como dice Pedro Brito: La dolorosa realidad en que se encuentran es que deberán abandonar sus casas, sus iglesias, sus panteones, sus frondosos árboles, sus escuelas, sus campos de labranza y todos los espacios simbólicos de su identidad territorial para irse a vivir, ahora a la fuerza, empujados por los policías, a los improvisados pueblos que el Gobierno les ha construido como compensación por quitarles sus tierras; deben irse a meter a los reducidos espacios de los pies de casa que las autoridades les ofrecen, por cierto, todavía con problemas de acceso a los servicios públicos básicos y en medio de un paisaje rural que les es hostil, muy diferente al que todavía mantienen en sus pueblos originales, los que deberán dejar de manera definitiva para que los inunde el agua de la presa.
Se quedarán sin su terruño, sin su matria, sin su pequeño mundo, sin sus tierras, sin sus muertos.
Los muertos que se pasean, dejémoslos descansar, constrúyasele un panteón.
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Y Las Querencias, Quién Me Las Va a Pagar?
PRESA PICACHOS
'¿Y las querencias, quién me las va a pagar?'
Los desalojados y expulsados del vaso de la Presa Picachos necesitan un replanteamiento de las características de las nuevas viviendas y de los espacios públicos de los nuevos pueblos, plantea especialista
Servando Rojo Quintero*
11-08-2009
Puerta de San Marcos, una de las localidades que serán sepultadas por el agua, son de gran antigüedad, donde la arquitectura y los espacios urbanos son producto de una respuestas a las condiciones climáticas, culturales y de los recursos disponibles.
"¿Y las querencias quién me las va a pagar?", preguntaba un señor desalojado de la Puerta de San Marcos a un grupo de amigos ahí presentes. Una pregunta sencilla pero con una gran profundidad, ¿Qué son las querencias y qué significan para los pobladores expulsados del vaso de la presa? Generalmente cuando se habla de identidad se refiere a un sentido de pertenencia a un grupo social específico, a una interacción social, sin embargo, ésta se da en un espacio físico concreto; por lo tanto, y retomando a Sergi Valera (1994) tenemos que la identidad social también puede derivarse del sentimiento de pertenencia o afiliación a un entorno concreto significativo, que se traduce también en un verdadero "diálogo simbólico" en el cual el espacio transmite a los individuos unos determinados significados socialmente elaborados y éstos interpretan y reelaboran estos significados en un proceso de reconstrucción que enriquece ambas partes, en ese marco tenemos que la arquitectura vernácula sinaloense es una clara expresión de este proceso correlativo, en donde se integran como un todo los valores culturales de los usuarios, el objeto urbano-arquitectónico y el medio físico circundante. Hace escasamente una semana visitamos los pueblos que van a desaparecer bajo las aguas de la Presa Picachos y pudimos constatar el valor de su arquitectura y de sus espacios urbanos. Se trata de localidades de gran antigüedad (mencionadas algunas de ellas en 1877 por don Eustaquio Buelna en su compendio histórico, geográfico y estadístico), donde la arquitectura y los espacios urbanos son producto de una respuestas a las condiciones climáticas, culturales y de los recursos disponibles en el entorno, en una trasmisión de conocimientos de generación en generación.
El desalojo es una experiencia traumática Por ejemplo, sus anchos muros de adobe, techos de vara blanca, lodo y teja, son obtenidos del medio circundante. Si los materiales usados ayudan a mitigar las altas temperaturas, la disposición de sus espacios (con una superficie construida de 200 metros cuadrados en promedio) también responden a esta necesidad, sus amplios portales permiten la libre circulación del aire, pero también son el espacio por excelencia donde se desarrolla la convivencia social: el externo, es el de las "buenas tardes o días" el del saludo cotidiano con el transeúnte, el amigo o el vecino; el interno, el de la convivencia familiar.
El lote es una extensión de la vivienda, bajo la sombra de sus árboles, los moradores lo mismo descansan de la inclemencia de los rayos del sol, como también alberga los lavaderos y otras actividades. Si pasamos a un segundo plano, encontramos que siguiendo la tradición de las ciudades latinoamericanas, estos pueblos contaban con una plaza con un bello kiosco, arbolada y con hermosos jardines, era la parte central, su corazón, el espacio de convivencia social; rodeado de confortables construcciones muchas de ellas con amplios portales al exterior, en uno de sus costados encontramos a la iglesia, donde domingo a domingo asistían las familias.
En esta interacción, el espacio adquiere un significado para los pobladores, es mudo testigo de sus historias individuales y colectivas, es un espacio habitado, se conforma la denominada identidad social espacial, por eso el señalamiento "¿y las querencias quién me las va a pagar?". En otras palabras, todos los recuerdos, mis muertos, mis historias, mis sueños, mis esperanzas, van a quedar sepultadas bajo las aguas de la presa. El desalojo es una experiencia traumática para estos habitantes, una posibilidad de mitigarla era dotarlos de espacios dignos, que retomaran sus valores culturales, una arquitectura para ser habitada y no meros alojamientos, pero… El sur también existe, diría Mario Benedeti, sin lugar a dudas los proyectos más importantes que vendrán a detonar el desarrollo económico del sur del estado de Sinaloa son el desarrollo turístico a iniciarse en Teacapán, así como la construcción de la autopista Durango-Mazatlán y de la Presa Picachos.
La construcción de esta presa para impulsar el turismo en Mazatlán también abre la posibilidad de promover un turismo alternativo en su entorno, considerando como ventaja su cercanía a Mazatlán, uno de los centros turísticos más importantes del nor-occidente mexicano.
Sentido contrario La Agenda Siglo XXI para el Turismo Sustentable, a lo que México se ha comprometido impulsar y respetar, establece la necesidad de explotar los recursos naturales en equilibrio con el medio ambiente, el respeto a las manifestaciones culturales tangibles e intangibles y en beneficio de las comunidades.
El proceso de construcción de la Presa Picachos contraviene dichos acuerdos internacionales, como veremos. Uno de los problemas más agudos que presenta, tiene que ver con el actual desalojo de las familias afectadas, que han sido reubicadas en nuevos asentamientos. Como mencionan los comuneros, el Gobierno estableció el compromiso de dotarlos de una vivienda digna, pero a cambio se les ha construido un pie de casa de 36 metros cuadrados, lo cual ha provocado un disgusto generalizado, ya que esto debió ser el resultado de acuerdos a través de la negociación.
En este sentido, surge la pregunta, ¿Qué superficie debe tener la vivienda? Es importante considerar como la principal premisa para el diseño de la vivienda, la composición familiar, que es de 5.5 en promedio; por otra parte, la respuesta de diseño debe estar en sintonía con las condicionantes bioclimáticas, tales como, la temperatura, vientos, lluvia, asoleamiento, además del medio natural como la topografía, escurrimientos pluviales, tipo de suelo, etc.; los materiales y sistemas constructivos deben dar respuesta a las condicionantes antes mencionadas; y por último, la solución de la vivienda, se debe generar a partir del diseño participativo, ello significa, tomar en cuenta la opinión y las ideas de los usuarios, sus formas de vida, usos y costumbres, todos estos factores cobran especial relevancia, por el hecho de que han sido extirpados de su hábitat, y borradas de un solo golpe sus tradiciones y costumbres, sus vivencias y recuerdos, despojándolos de su medio natural. Vivienda no digna En este sentido, podemos hablar que se requiere de una vivienda que resuelva las necesidades de espacio de una familia de cinco miembros, lo que en términos generales nos daría una vivienda de tres recámaras, sala comedor, cocina, baño y portal frontal y posterior. El portal es el espacio fundamental de la vivienda vernácula de la región, en el se desarrollan múltiples actividades, forma parte de la tradición arquitectónica del lugar, es por ello que debe ser incluido
Por lo tanto, tenemos una vivienda de poco más de 70 metros cuadrados de superficie construida. Por otra parte, en relación a la vivienda entregada a los pobladores por parte del Gobierno estatal hacemos las siguientes observaciones: - La vivienda que se otorga a los afectados no puede ser considerada una vivienda digna, ya que se trata sólo de un pie de casa con una superficie de 36 metros cuadrados. que se aleja radicalmente de la habitación a la que habían estado acostumbrados.
Sin embargo, sabemos que es difícil la construcción de una vivienda semejante a la que habitaban; pero, es necesario considerar la solución que se dio anteriormente a casos semejantes en la reubicación de desalojados para la construcción de la infraestructura hidráulica, en donde las condiciones de la vivienda fueron más generosas. - Los nuevos asentamientos no cuentan con el servicio regular de agua potable, ni en cantidad, ni en calidad. - El emplazamiento de los pueblos, se localizan en terrenos inestables, en colinas y faldas de cerros y debido al tipo de terreno, se corre el riesgo de deslaves, erosiones y derrumbes, que en algunos casos pondrían en riesgo la integridad física de algunas viviendas y sus moradores. - Hasta hoy en día, existen algunas familias que no han recibido asignación de vivienda, ante lo cual, están quedando en total indefensión ya que sus casas están siendo inundadas y no cuentan con un techo dónde resguardarse de las inclemencias del tiempo. - Con relación a los materiales y sistemas constructivos se observa lo siguiente: el muro de block de cemento arena tiene un comportamiento térmico inferior al de la vivienda vernácula; la cubierta de asbesto es un material prohibido, por ejemplo, en los países de la Comunidad Económica Europea, por ser cancerígeno.
Conclusión Como pudimos observar, la vivienda de los nuevos asentamientos no cubre los requisitos mínimos como alojamiento (como mero albergue), menos como espacio habitable (pleno de identidad y tradición), por lo que es necesario un replanteamiento de las características tanto de las viviendas como de los espacios públicos, en donde se resuelvan tanto problemas técnicos (deslaves del terreno, materiales constructivos, dotación de agua potable, la insuficiencia de espacio en la vivienda, etc.,), como la falta de dotación de vivienda en varios casos; asimismo, es necesario replantearse las características del asentamiento para recuperar en la medida de lo posible valores culturales perdidos.
Esta problemática debe ser abordada con la participación plena de las comunidades afectadas y no una imposición, como a la fecha ha sucedido. Que el impulso al turismo en Mazatlán no
sea en menoscabo de la calidad de vida de las comunidades afectadas por la construcción de la presa.
* El autor es doctorante en arquitectura, de la facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
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Cuatro Años de Engaños y el Movimiento de los Comuneros
O P I N I Ó N
A R T U R O S A N T A M A R í A G ó M E Z
Análisis:
Desde 2005 las autoridades han tratado de engañar a los habitantes de los pueblos que están siendo afectados por las aguas de la Presa Picachos. El movimiento de los comuneros está escalando niveles de sumo riesgo para ellos .
En abril de 2007, escribí en este mismo espacio de Noroeste un artículo sobre el conflicto de la Presa Picachos que, me parece, nos ayuda a entender la creciente desesperación y radicalidad de las acciones de los comuneros.
Desde el año de 2005 las autoridades han tratado de engañar a los habitantes de los pueblos que están siendo cubiertos ya por las aguas de la presa.
Hay voces que afirman que los líderes del movimiento de los comuneros manipulan y engañan a su gente.
Puede ser que no todo esté claro en los intereses de los líderes, pero antes de que ellos aparecieran el conflicto ya existía y la pésima actuación de los funcionarios públicos ya era visible.
El movimiento de los comuneros está escalando niveles de sumo riesgo para ellos y otros sectores de la población sinaloense.
Las opiniones en pro y en contra están subiendo de tono. Igualmente, los costos económicos, sociales y emocionales para los comuneros y sectores afectados por sus acciones se incrementan, mientras las autoridades parecen apostar al desgaste del movimiento o a su latente represión; ésta, por cierto, es exigida crecientemente por diferentes ciudadanos.
La tensión sube, se agrava el conflicto y las consecuencias pudieran ser dolorosas y lamentables.
Al Gobierno le exigimos pleno apego al derecho y a la justicia.
Aquí reproduzco el artículo escrito hace casi dos años y medio:
"Las autoridades municipales de Mazatlán, las del estado, las de la federación y una constructora brasileña han decidido realizar la versión sinaloense de la joligudense ´Milagro Beanfield War´, película dirigida por Robert Redford en 1988, y en la que los papeles estelares los llevan Rubén Blades, Sonia Braga y Richard Bradford.
En ´Milagro Beanfield War´, una poderosa constructora intenta arrebatar el agua de un pequeño poblado con asiento en Nuevo México para beneficiar a un proyecto empresarial. Los pobladores resisten los intentos de los urbanizadores mediante una lucha encabezada por una mujer, representada por Sonia Braga, quien es la mecánica del pueblo, la cual a su vez recibe el apoyo del alguacil, papel que encarna Rubén Blades.
Después de una enconada y desigual lucha los comuneros con toda justeza le ganan a los urbanizadores.
En el sur del estado, la realidad intenta asemejarse a la ficción cinematográfica, pero en una versión aun más dramática porque las autoridades no tan solo quieren toda el agua para la ciudad y proyectos empresariales sino desaparecer pueblos enteros.
En nombre del “desarrollo” y del “beneficio general”, el poder político y económico no quieren pagar lo justo a un conjunto de comunidades que verán perdidas sus tierras, sus casas, su tierra, sus muertos y sus querencias más antiguas e íntimas.
En beneficio de “la modernización”, políticos y constructores quieren sepultar bajo el agua, por “carecer de valor”, la historia de los pueblos afectados.
Resulta insoportablemente paradójico y rudo que Alejandro Higuera Osuna, Alcalde de Mazatlán, defensor de los valores más tradicionales de la sociedad sinaloense, orgulloso portador de la cultura rural de La Noria, le pida a miles de pobladores rurales que en nombre “del bien común” renuncien desventajosamente a todo lo que tienen para construir la presa Picachos.
Ofende que el Gobernador Jesús Aguilar Camacho, hijo de Cosalá, y por lo tanto, sabedor de la importancia que tiene para un comunero el campo santo, la iglesia del pueblo, la casa donde nació el abuelo, la escuela donde estudiaron los hijos, el solar donde los padres sembraron maíz y frijoles, no intervenga para que traten con justeza a cientos de personas que van a dejar para siempre a sus pueblos en beneficio del desarrollo económico y social de otros.
Indigna que el gobierno federal, encabezado por un Presidente que se dice ´defensor de la vida´ y del ´Estado de Derecho´, permita que se atropellen los derechos y el sustento a la vida de miles de personas.
Resulta que, para los representantes de los poderes públicos y una poderosa empresa, pedirles que dejen sus pueblos a miles de seres humanos para que los inunden las aguas eternamente es una mera cuestión de pesos y centavos.
Además de que, con la mano en la cintura, les dicen que abandonen sus moradas para siempre, lo hacen con trinquetes y mañosadas.
En la Primera Convocatoria a la Asamblea General que se hizo a los habitantes de la Comunidad de San Marcos, una de las afectadas, el día 22 de mayo de 2005, donde se discutiría y se decidiría la “anuencia para que se inicie el procedimiento de expropiación de los terrenos que se, ocuparan para, el embalse y construcción de la presa Picachos”, así como otros asuntos claves para que los comuneros cedieran sus tierras, las autoridades de Mazatlán, según informan habitantes de San Marcos, acarrearon gente del poblado de Cuantillas, el cual pertenece a la comunidad pero que no van a ser afectados por la construcción de la presa, además de que es 100 por ciento panista, para votar a favor de la obra hidráulica.
Por si fuera poco lo anterior, a los comuneros les pagan sus tierras muy por debajo de su valor y les quieren vender las casas que se construirían en los nuevos asentamientos entre 200 y 400 mil pesos, además de que les solicitan dinero para la construcción de la presa, incluso en dólares.
En el colmo de las cosas, la Cocosin de la venta del predio les resta a los comuneros 10 mil pesos para la construcción de las nuevas comunidades.
Los engaños han llegado al nivel de que el gobierno estatal dice que los terrenos donde se construye la cortina de la presa pertenecían al Potrero de Carrasco y no a la comunidad, los cuales, dicen las autoridades, ya fueron pagados.
Los comuneros de San Marcos alegan que les pertenecen a ellos y tienen los documentos para comprobarlo.
Los constructores han sido tan abusivos que primero pidieron permiso al propietario de un predio en Pichinque para, por un día, pasar a través de su terreno, sin embargo se instalaron en él sin pagar la renta respectiva.
Pero no tan solo los comuneros de San Marcos denuncian vicios y maniobras, sino también los habitantes de otros poblados como Las Iguanas y Casas Viejas, o los más de ochocientos pobladores de la comunidad de Siqueros.
Si bien el Alcalde Mazatlán, Alejandro Higuera, de procedencia blanquiazul, presiona a los comuneros de San Marcos para que cedan a la construcción de la presa bajo las condiciones que les han impuesto, el primer munícipe de Concordia, también panista, por el contrario, apoya los reclamos de los pobladores de Las Iguanas y Casas Viejas. El Alcalde Sebastián Zamudio se ha propuesto como un enlace entre la Comisión de los Pueblos y el Gobierno del Estado “para que se instale una mesa de negociación en la que se pueda dar respuesta satisfactoria a la gente afectada... El Ayuntamiento se encuentra en la postura de total apoyo a la gente”, Noroeste, Sur, 6 de abril, 2007.
Elías Pasos Bulnes, Comisario Ejidal de Siqueros, reveló a Noroeste, 1 de abril, 2007, que el Gobierno estatal los presiona para que los comuneros aporten una cantidad de dinero para la construcción de la presa de la que ellos no disponen. Aceptan que el embalse es una necesidad para la región y que los beneficiará, pero no consideran proporcionado los que les piden.
En medio de estas historias truculentas ya hay varios ganones que están comprando terrenos a bajos precios en aquellos poblados que van a quedar cerca de la presa, y lo hacen manejando información privilegiada.
La señora Refugio Lizárraga Sandoval, vecina de Las Iguanas, en una carta enviada a Noroeste el 4 de abril, revela que, a diferencia de lo que afirma el Presidente Municipal de Mazatlán, los comuneros que ya vendieron sus predios no serán indemnizados, según les informó el señor Cornelio Camacho, funcionario de la Cocosin. La señora Lizárraga Sandoval concluye con un sentido común y de justicia:
“Estamos conscientes que si somos mil afectados, por decir así, serán millones los beneficiados y no estamos opuestos, lo único que queremos, es, que nos paguen lo justo”. En la película “Milagro Beanfield”, Robert Redford, el director, quiso que la justicia fuera poética y se inclinó por los comuneros.
Pero Sinaloa no es Hollywood, aunque los pobladores atropellados sin son tan luchadores y dignos como los de la película".
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